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La cultura del depende



“¡No puedes pasar!”-rugen los altavoces de la estación de esquí como si se tratara de Gandalf en el puente de Khazad-dûm impidiendo el paso del balrog.



Pongo la punta de un esquí en la ladera, luego la otra, sigue el resto de la tabla y mi propio cuerpo despacito. Sintiéndome más criminal que una vez que fui a sacar la basura sin mascarilla, me adentro en las fauces del Monte del Destino.


Cuando llego a la ladera que buscaba, me decepciona un poco que no esté cubierta de lava ni llena de orcos. Y, según me adentro y disfruto de la nieve cremita, me pregunto si, una vez más, estaremos pasando de un extremo al otro, como si en la montaña o en la vida todo fuera blanco o negro.


GRIS ABURRIDO


Qué aburridos son los grises. Tan realistas, tan sosos. Jamás un “depende” ha funcionado como clickbait. Un depende no vende. Si el titular reza “Los expertos dicen que eso depende”, uno no clica ni una tarde de lluvia aburrida después de media hora de buscar, sin éxito, una peli medianamente tragable.


Por desgracia para nuestras almas inquietas, el “depende” es la única respuesta real.


  • ¿Se puede esquiar cuando hay riesgo 3 de avalanchas? DEPENDE.

  • ¿Se puede salir fuera pista si la estación no indica el itinerario como cerrado? DEPENDE.

  • ¿Se puede ir a hacer una travesía sin crampones? DEPENDE.


Ir a la montaña con seguridad es pura toma de decisiones y gestión de riesgo: El “sí” o “no” no funciona porque siempre serán, como máximo, respuestas parciales a problemas complejos.


Sería algo así como querer montar un coche con tan solo un destornillador en tres sencillos pasos. Como título para tutorial de Youtube queda guay, pero en la realidad, es sencillamente imposible.


Lo único que vale es reflexionar sobre muchos factores. Y eso va mucho más allá de un número en un boletín o un aviso de la estación. Se trata de desarrollar un criterio para decidir o bien que no es buen día para pasarse por Mordor o bien que tienes el conjuro perfecto para mantener a los orcos a raya.


BIENES INMUEBLES


Quizá deberíamos tratar las actividades de montaña como la compra de una casa. Nadie se compra una casa sin mirar varias, preguntar, hablar con el banco, etc.


No os calcéis las botas antes de aseguraros del precio del mercado y fijaros en los factores que pueden marcar la diferencia:


  • La temperatura y la hora.

  • La calidad y la cantidad de la nieve.

  • El clima en días anteriores.

  • La orientación de la ladera o laderas.

  • Y un largo etc. que incluye analizar el nivel propio que, admitámoslo, es complejo de narices.


Tanta complicación casi invita a no salir y ¡eso no es lo que queremos! Es difícil, pero a lo mejor se podría, entre todos, desarrollar pasito a pasito la cultura del “depende” para evitar quedarnos en el sí/no, comprar la primera casa que veamos y darnos cuenta, cuando ya es tarde, de que nos faltan habitaciones.

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